CARTA XIV

Publicado por eugenesia

«Hay cosas que se repiten, como el olor que sale de las habitaciones de los abuelos, el orden de los ingredientes para cocinar o el recorrido el colectivo que tomo hace años. Lo que no se repite es la gente, a veces veo caras conocidas, pero son sólo sensaciones. Hoy una señora me miraba fijo, tuve la sensación que quería preguntarme algo y tomó coraje justo cuando me estaba bajando. Hay miradas fijas que no me gustan, otras que sí. Tomo tres vasos de leche por día. No creo que la gente sea feliz, yo no sé si lo soy. No me gusta que me vean cuando preparo algo. Odio el desperdicio de agua aunque tarde mil horas en bañarme. Me gusta ir al cine sola. No me agrada la gente que toquetea a los bebés, aborrezco la gente que les fuma cerca a las critaturas. Me cae mal la gente que arrastra los pies para caminar. Procrastino siempre, cosa que odio porque todo se me junta a último momento. A veces prefiero llegar muy temprano a tarde pero hay gente que no lo entiende. No me gusta ilusionarme con algo para que después sea todo una mierda. Hace años que no me tomo vacaciones y odio que la gente diga que estar sin trabajo son vacaciones. Me gusta estar encerrada en mi cuarto y que nadie me rompa las pelotas, estoy esperando que llueva hace una semana y no llueve, cuando tenga que salir, ese va a ser el momento en que se largue a llover. No me gustan las palabras surubí y tararira. Odio los trabalenguas, nunca me salió ninguno. Me deprimen las hojas amarillas. No me gusta la gente que dice palabras sin saber qué significan esas palabras. Me bloqueo cuando quiero decir algo importante. Cuando el colectivo ladea no sé si es que se desinfló una rueda o mi ánimo. Me gusta el lugar de la ventanilla pero no pedir permiso. No me gusta explicar los chistes. Una vez un perro me mordió la boca y sangré mucho, nunca más vi al dueño de ese perro y al perro lo hubiese mandado al cielo de los perros. A veces escribo una palabra con letras de la siguiente y me queda una palabra horrible que tengo que corregir para que se entienda. No sé cómo reaccionar si me pasa algo feo en la calle, me pongo dura. Cuando aprendí inglés entendí por qué Benny Hill no me causaba gracia. Nunca me trepé a un árbol. Una vez me caí de la hamaca. Duermo mucho y la gata hace lo mismo, a veces parece que se murió arriba de la mesa de la cocina, ya me lo hizo tres veces. Extraño a un amigo en particular. Quisiera tener un telescopio y libros que no tengo. No me gustaría ser famosa. Me gusta el ozono antes de llover. Me gustaría que mi ventana se abriera pero la cerré un día con la pintura fresca y se cerró para siempre. Nunca voy a entender por qué la pizza es redonda y la caja cuadrada. Por qué el paquete de pan de pancho trae seis unidades y el de salchichas ocho. Le busco la proporción áurea a todo lo que veo pero es en vano. Me gustan las cosas prolijas, los poemas en inglés y la gente bilingüe. No me gusta planchar. Considero al tiempo relativo, odio perderlo y cuando finalmente lo tengo, lo pierdo. Quiero besar a alguien. Hay días en los que no desayuno, no almuerzo, no meriendo y no ceno. Me gustan las medias a rayas. Me duele la mente. El bruxismo me va a dejar sin muelas. Efectivamente llovió cuando estaba en la calle y llegué a destino con cuarenta y siete minutos de anticipación. Cuando espero un colectivo pasa el que no espero. No me gusta la crema. Extraño subir al techo de mi casa. No me puedo atar los cordones estando parada, me caigo pero mantengo mi caminata por la misma línea de baldosas de la vereda. Aborrezco las mesas redondas y las mesas y sillas con olor a plástico. Me molesta el vendedor que pregunta si necesito algo. Me inhibe una hoja en blanco. Me acuerdo números de teléfono de memoria de antes de agregarle el cuatro. El domingo me compré dos mapas por cuatro pesos. Hay baja tensión y yo sigo escribiendo esto. Tengo dos libros de una trilogía y eso me pone nerviosa. Se me pegan canciones berretas. Me gusta el nombre del libro El día que me muera quiero que toquen cumbia, no lo leí, si alguien lo tiene, me avisa. Mi habitación no tiene cortinas. No sé qué significa escrúpulos. Me molesta la gente que no termina de comer para ponerse a lavar los platos. No entiendo el dicho A la san fasón, siempre me imagino un porro gigante y santo pero no creo que sea eso. Me robé un cenicero y yo no fumo. He visto gente persignarse con la mano izquierda, deberían ir al infierno, no, mejor no porque no quiero que me jodan. Hoy la gata me rasguñó la mano y acabo de exprimir limón con esa mano. La milanesa de pollo va con limón y mayonesa, la de carne, con mostaza. El pollo y el pescado se comen con vino blanco, la carne roja con vino tinto y el cerdo con cerveza. Me gusta el pan con manteca con café con leche, prepararlo despacio, mientras caliento la leche en el jarro de calentar la leche. Se hirvió, tendría que agregarle leche fría.»