CARTA XVIII

Publicado por eugenesia

«Hola, hace mucho que no te escribo y tampoco tengo cartas tuyas. No sé qué me pasa, no ando tan inspirada como antes, como si mi cerebro se hubiese apagado. Se me ocurrió escribirte una especie de 'parte médico', como para que sepas qué hago en un día común y corriente, no, no todos, mis días no se repiten, aunque sin un trabajo la mayoría de las veces se repitan. Quizás te animes y me escribas la tuya. En fin, no te aburro, ya es suficiente con lo que voy a poner a continuación:

07:30 Alarma postergada.
07:40 Alarma postergada.
07:55 Ingreso al baño. Pis color claro. Lavó sus dientes por 15'. Sus encías sangraron como hace meses. Buche de agua pertinente y enjuague bucal.
08:10 Desayuno compuesto por 3 medialunas, un vaso de jugo de naranjas exprimidas y un café con leche, dejando la mitad del café junto a 2 medialunas.
08:30 Búsqueda de la ropa adecuada para dirigirse a destino.
08:40 Enciende el televisor por información climática.
08:45 Cinco minutos después de obtenida la información, recuerda el saldo insuficiente en su tarjeta SUBE. 
08:47 Revuelve cajones en busca de cambio para realizar la operación de recarga de dicha tarjeta.
08:55 Pierde ocho minutos buscando dicha tarjeta y las llaves, simultáneamente.
08:57 Se retira del hogar dirigiéndose al lugar habitual de recarga.
08:59 El lugar habitual de recarga se encuentra cerrado hasta el 24/01 inclusive. Se dirige a la estación de tren del barrio.
09:01 Realiza la recarga sin inconvenientes pese a que el cajero le haya dicho "Mamu" al retirarse, aún sin conocerla.
09:03 Se dispone a tomar el autobús.
09:07 Toma el autobús de la línea 36, interno 248, con destino Flores.
09:37 Se dedica a "hacer tiempo" debido a haber llegado con 23' de anticipación.
09:48 Parte hacia su destino final observando a su paso autobuses de la línea 53. Automáticamente los asocia y llora.
09:57 A metros de llegar a destino se descompone, toma asiento en el cordón de la vereda. Certifica mediante mensaje de texto con su madre no haber tenido paperas alegando sentirse afiebrada y triste (esto último su madre no lo sabe aunque seguramente lo perciba).
09:59 Llega a destino y para su sorpresa el establecimiento se trasladó a 7 cuadras desde su ubicación actual. Lloró. Caminó. 
10:10 Llega a destino y hace su trabajo.
11:22 Se retira. 
11:38 Logra tomar el autobús de regreso a su hogar pensando en qué almorzar. Decide a último momento comer carne, que se cocina más rápido, pensó.
12:10 Llega a su hogar y pone Los Simpson.
12:12 Se retira a comprar el almuerzo. No consigue la ensalada que quería, pero esa es parecida, la llevo igual (debiéndole $1 al verdulero).
12:15 Se dispone a cocinar, tomando un vaso de agua, lavando las verduras simultáneamente.
12:17 Coloca el churrasco a la plancha mientras condimenta la ensalada.
12:30 Se sienta a almorzar. Llora. Toma demasiada bebida.
12:48 Termina de almorzar. Revisa mensajes pendientes: uno.
12:58 Se despide de la TV y conocidos por mensaje. Se retira a nuevo destino.
13:08 Aborda el autobús. 
13:10 Logra sentarse aún sabiendo que va a tener que ceder el asiento en cualquier momento.
13:11 Cede el asiento.
13:12 Revisa su teléfono celular con poca batería. Cero mensajes nuevos. Por alguna extraña razón deseaba que sea cancelado su compromiso de las 14 horas.
13:48 Llega a destino.
13:49 Chequea la dirección por octava vez. Toma asiento en una esquina poco transitada.
13:55 Alguien le ofrece repasadores a lo que contesta "Me agarrás sin un peso". Literalmente.
13:58 Se dirige a destino y se cruza con un rastafari entrado en años. Piensa "Ridículo". 
13:59 Toca timbre. 
14:05 Ingresa a destino.
14:06 Recupera su cuaderno. Podría afirmarse que parte de su alma ha sido recuperada.
14:07 Lee por enésima vez las características del cuento.
14:25 Improvisa actividades.
14:27 Lee una leyenda azteca. Corrobora no poder leer los nombres de los dioses.
14:28 Indica lecturas.
15:08 Su interlocutor le dice "Hoy terminamos antes".
15:08 *Sonríe*
15:15 Se retira del establecimiento
15:20 Compra una Coca Cola de vidrio de 300 cc. por $8.
15:22 Toma el autobús con destino a su hogar.
15:25 Toma asiento. 
15:25 Cede el asiento.
15:45 Regala un bonobón a pasajero no mayor de cinco años de edad.
15:50 Llega a su hogar. 
15:51 Se lava las manos.
15:52 Recalienta el café con leche.
15:53 Merienda.
16:10 Llora.
16:11 Enciende la TV.
16:12 Se conecta a internet.
16:13 Intenta dormir. 
18:00 Mira modelos de zapatillas por internet.
18:30 Decide cenar sopa de verduras.
18:40 Se retira a comprar las verduras y "de paso" visita a su madre. 
18:50 Intercambia palabras con extraños y su madre.
19:12 Se despide y se retira a su hogar.
19:15 Llega a su hogar.
19:17 Se conecta a internet.
19:20 Se ilumina y postea otro pensamiento azaroso. Probablemente uno de los mejores.
19:21 Tuitea el pensamiento azaroso.
19:28 Enciende la TV. Necesita ruidos.
20:12 Se dispone a cocinar.
21:02 Cena sopa con queso. Lamenta no tener municiones.
22:00 Envía su CV a empresas varias.
22:39 Se retira a su cama.
23:57 Recibe el último mensaje del día. Llora.
00:55 Se dispone a dormir. 
01:15 No concilia el sueño. 
01:27 Escribe una carta.
02:13 Llora al notar que su memoria no falla. 
02:14 Va al baño. 
02:15 Se dispone a dormir nuevamente, esperamos, con éxito.

Espero tu carta. Besos.» —

CARTA XVII

Publicado por eugenesia

«Hola, no estoy de humor y no es por las cartas. Siento bronca, me siento triste, siento todas las cosas que pueden sentirse en el universo al mismo tiempo. Mi cerebro no deja de pensar pero tampoco hago algo como para cambiarlo. Sé que no voy a cambiar nada estando sentada viendo la tele, me siento frustrada pero de mí misma o de lo que me propongo ser para no ser como la masa. El día que se quedó el colectivo no esperé otro, caminé, caminé varias cuadras hasta darme cuenta que ya estaba lejos pero cerca de casa que no es mi casa, es mi habitación, la cocina, el baño. Es lo único que tengo de refugio y es el lugar que más odio en este momento. Siento que no tengo nada mío, que todo lo debo y que no soy la misma de antes. Dicen que las celulas envejecen y se renuevan cada no sé cuántos años pero las neuronas siguen siendo las mismas, el dolor de ovarios sigue siendo el mismo, el oído, acostumbrado a las puteadas hace que mi boca las repita, vomitando bronca que no llega a ningún lado. Y yo acá, estando sentada escuchando la tele. Casi no hay noticias nuevas, tampoco hay pensamientos nuevos y eso me entristece. Siento fragilidad y miedo, miedo a adentro, miedo a mí, a abandonarme y no entenderme nunca, me siento una extraña dentro de mí misma. Intento verme desde afuera y veo a una persona que no es feliz, me veo desde adentro y me cuesta ser feliz, no pido mucho pero no me conformo con poco. Si pudiera analizarme, no, analizarme no, si pudiera volver el tiempo atrás, haría lo mismo procurando no tocar nada, como ahora. Me siento transparente, que no me reflejo en el espejo ni puedo atravesarlo porque no tengo fuerzas. Los pensamientos van tan rápido que no puedo ordenarlos ni catalogarlos, si no hay nada ordenado en mi cuarto, menos lo habrá en mi cabeza, vomito, vomito pero lo que queda es saliva transparente que llenó mi estómago por no tener nada en él. Nunca vomité tanto como cuando era chica, odiaba esas mañanas antes de ir al colegio y vomitar, rutina horrible que duró casi doce años. La única manera que tengo ahora de vomitar es escribiendo pero ya no escribo como antes. Nunca escribo como antes, no me reconozco, no soy yo o era el yo de ese momento, triste, feliz, pero otra yo, otra percepción y otros ojos más nuevos, los de ahora están cansados de ver siempre lo mismo, de masticar siempre lo mismo. Tuve una semana de mi vida en la cual me vestí igual todos los días, días en los cuales estuve en la misma posición por horas o inclusive el día entero, ¿para qué? Para nada, nada tuvo un motivo. Hace poco me siento feliz con alguien que es un motivo importante para seguir, ser yo, mostrarme como soy y no desilusionarme ni desilusionarla. Fragilidad finita, pies firmes y seguir. Eso es, o eso somos. La única seguridad que tengo es saber que está ahí y yo acá haciendo tiempo para vernos o extrañarnos inclusive si nos vimos hace minutos. Abrazos que desearía duraran horas y besos con sabor tabaco armado. Cartas en mano e historias de años que nadie sabía que estaban ahí. Cielos celestes y tés de manzana y canela. Todo eso en una persona que debe pesar lo que pesa el alma, porque es alma, es pura, es transparente, así me imagino un alma, aunque dude si existe o si la mayoría de la gente la tiene. No sé dónde está la mía, quizás está donde menos la busque.»

CARTA XVI

Publicado por eugenesia

«Hola, sí, yo otra vez después de tanto tiempo. Domingo, espero que la carta no sea tan domingo como el día, hay algo que me molesta de los domingos y es que mañana empieza la semana y generalmente no me gusta. También hay jueves que son domingos, horas que son domingos. La hora del día que me parece más inútil es las 10 a.m., no sirve para nada, es tarde para un ayuno, es temprano para almorzar, es rara, es par y me cae mal. Pido perdón por el mal humor, esta no es la carta que había empezado, se tildó la computadora y no quedó otra que apagarla y perdí la carta original. No me acuerdo lo que puse, creo que puse que estuve mal del estómago y que dormí mal porque los mosquitos son carnívoros este verano. Tengo altibajos últimamente, van 50/50 entre altis y bajos y eso no me gusta, tampoco me gusta desbordar alegría pero sería más lindo que desbordar bajos. Tengo una lista de libros para leer y no empecé ninguno. Extraño a mi gata Federica que me curaba los males de ojo y el dolor de ovarios. Me molesta la gente angurrienta y los que empujan y no piden perdón. Nunca volví a estar en un pogo porque uso anteojos y la única vez que estuve en uno perdí las zapatillas. Me molestan las películas dobladas al español y el subtitulado porteño (no puedo ver a Barrabás diciendo "¿Cómo estás?") y tampoco puedo escuchar a María Antonieta hablando en inglés, me molesta mucho. Me cae mal la gente que habla en el cine, los asientos al revés del colectivo y las ventanillas que se abren solas. Me molesta la gente que no saluda o que me saluda sin ganas o como si estuviese oliendo mierda. Cornelio diciendo "Thank You". No, no me gusta. Nunca entendí la medida "una pizca" en las recetas, no sé si es mucho o poco, es una pizca pero mi pizca no es tu pizca. Tampoco entiendo las esencias o cómo se hacen. Hace mucho que no dibujo, creo que no me sale otra cosa que lo abstracto y me da impresión porque lo abstracto es lo último que se hace en pintura o eso dicen. Me da dolor de ojos la gente que no combina la ropa o las señoras con las tetas caídas y los hombres que se nota que no tienen calzoncillo puesto. Los bebés con los mocos colgando, levantar mierda de gato o perro o piedra, odio la mierda. Quiero tener el pelo blanco, escribir un cuento como Rodolfo Walsh y un poema como Borges y una novela como Bret Easton-Ellis. Me encontré la cana que había dado por desaparecida, es un comienzo. Un señor en el colectivo me dio veintitrés años y la palabra del Señor, pobre señor, me citó un autor que ahora no recuerdo y un libro que tampoco recuerdo pero no voy a ir a su iglesia a preguntarle "Señor, ¿se acuerda de mí? ¿Qué libro era el que me nombró?" e irme, es de mala educación. En una semana vi dos veces el programa Clarence, las dos veces dieron el mismo capítulo. En otro dibujito hay un personaje que es una porción de pizza, me da miedo y me dan ganas de comer pizza con café con leche o algo con café con leche. Hoy me desperté temprano, llegué media hora antes a donde tenía que llegar, hice tiempo en una esquina (rosada) y me cagué de frío. Creo que me resfrié, me duelen los oídos y los ojos pero la parte de atrás, tengo moco agua y se me paspa la nariz, odio que se me paspe la nariz. Después del mediodía sentí que era martes pero sigue siendo lunes, es una carta de múltiples días, es rara aunque mi humor siga siendo el mismo. Un mosquito me quiere comer atravesando la campera, no lo puedo matar. Entré comiendo al baño, ¿eso es de gorda? Bueno, no importa. Le cambiaron la voz a Jake de Hora de aventura, me siento mal, me duele mi pancita. Creo que voy a inventariar la biblioteca, aunque siempre voy a encontrar otra cosa para hacer, me aburro rápido. Desde que te escribí la última vez se murió mucha gente, fui a dos cumpleaños y me tomé un vino, bueno, en realidad lo compartí, me tomé lo que quedaba. Cociné pastas, comida china y para rematar, un budín de pan QUE SE QUEMÓ pero padre se lo comió todo. (NUNCA COMAS PASAS DE UVA QUEMADAS, SON HORRIBLES). No sé cómo hizo para comer eso, creo que no quería ni el perro, ni con dulce de leche para disimular se podía comer. Voy a hacer otro, seguramente cuando me disponga a inventariar la biblioteca. Tengo (bache de media hora y no me acuerdo lo que iba a escribir, probablemente sea sueño o hambre o ambas, no sé. El perro tiene olor. Chau.»

CARTA XV

Publicado por eugenesia

«Hola, hace días no te escribo, vos tampoco, ¿estás bien? Espero que sí, si necesitás algo sabés que podés contar conmigo. No sé si puedo decir Estuve ocupada y esas cosas, estuve haciendo cosas que es diferente. Hace poco salí desde temprano y el oxígeno me mató, quedé insolada o algo así, como decían las viejas. No hace falta decir que dormí como un tronco, caí desmayada ese día y al otro me costó levantarme, mala costumbre. En fin, como te decía, contá conmigo si necesitás algo (dinero no tengo, pero puedo hacer apoyo moral). ¿No te pasa que la mugre del monitor te hace ver tildes donde no las hay? A veces veo comas también, pero son diferentes por el simple hecho de ir hacia abajo. Hace mucho escribo esta carta, surgió cuando estaba yendo o viniendo en el colectivo, no tenía dónde apoyame y estaba cada vez más incómoda y no podía escribir. Voy a intentar entender mi letra, veré qué sale de ese papel resaltado con fucsia. Me di cuenta que si tengo ganas de hacer pis y me lavo las manos me meo antes de llegar al inodoro. Me molesta que otros pies toquen los míos o que otras cosas toquen mis pies. Me molesta darme cuenta que alguien tiene metido el calzón metido en el orto. Escribo bien a la noche, escribo peor si lloré. Quisiera que el número de calzado que uso sea acorde a mi estatura, pero no lo es. Nunca recuerdo la diferencia entre bruto y neto. Me gusta que una mujer me toque pero no que un hombre me toque. No usé nunca la palabra cromático (a excepción de ahora). Odio asociar a alguien a un perfume, a un colectivo, a un color. Odio llorar por asociar a alguien a un perfume, a un colectivo, a un color. Me cae bien gente que no conozco, bien podrías ser vos. Recuerdo el once de septiembre cuando volaron las torres, el atentado a la AMIA, la embajada de Israel y el día que mataron a Carlitos Menem. Odié Gran Hermano. Leí 1984 tres veces. Un mundo feliz no es un mundo feliz. Nunca sé si el colectivo que llega y diez es el que tenía que llegar en punto o el de y cuarto que llega temprano. Nunca me junté en la esquina a tomar una birra. Hay hombres conchudos. Tengo caspa. No me gustan los logos de las bandas de rock, excepto el de Nirvana. Odio cuando el colectivo va en onda verde y alguien lo para, me molestan las paradas después de un semáforo y que hacen que pierda el siguiente, las paradas después de doblar y las de más de tres líneas de colectivo en el mismo lugar. Uso un anillo y una pulsera en mi mano izquierda, mi mochila es violeta. No me gusta que una tela se llame rompeviento. Me gustan el olor a nafta y a garage con manchas de aceite en el piso. No me gusta que se derrita el helado. Me deprimen los negocios con temática navideña y las vidrieras con cosas de un sólo color. Me duelen los ovarios, me gustaría saber por qué dios inventó el dolor de ovarios, seguramente porque no tiene y le gusta torturar a sus creaciones. Tampoco entiendo por qué no colapsó el universo si el diluvio fue universal. Hace mucho leí que en la Biblia la tierra era plana o daban a entender eso, nunca lo corroboré, es decir, nunca busqué en las Biblias que hay en casa que exista esa frase. En la casa de al lado hay una juntada, creo que conté veintitrés WWOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO en lo que va de la noche y todavía no entendí ninguna frase completa, también conté cincuenta y siete Boludo. No sé qué enchufaron que se cortó la luz, casi pierdo otra carta. La mitad de la carta está en papel pero la voy corrigiendo mientras la escribo en la computadora, algo se pierde, algo queda, no es la misma carta que tengo en mente. (Veintisiete a setenta y uno). Mi mente es abstracta el noventa y nueve por ciento del tiempo. No puedo ver vasos boca abajo sin imaginar el microclima que se genera adentro. Hoy en Retiro tuve que esperar el colectivo, se habían ido dos y presté atención a lo que me rodeaba. Llegué a las siguientes conclusiones: si sumo el colectivo ciento quince con el veintiocho me dan el ciento cuarenta y tres; pasan por la misma calle el cinco, el seis y el siete; si sumo dos veintiocho me dan el cincuenta y seis; si sumo dos cincuentas me dan el cien; si sumo tres, el ciento cincuenta; pasan el sesenta y uno y el sesenta y dos y si sumo el ciento cuarenta y tres con el nueve me dan el ciento cincuenta y dos. Todos pasan por Retiro, agradecí que el colectivo llegó rápido, seguía haciendo cuentas mientras volvía pero no estaba segura de ciertas cosas. No me gustan los arbolitos de Navidad blancos, siento que me robaron un color. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Johnny Cash y hace tiempo que no prestaba atención a lo que decía. Fui al cine y voy a ir al cine, me gusta el cine. Salí extasiada y con ganas de matar a alguien, el colectivo no ayudaba, la gente no ayuda, directamente. Escuché muchas pelotudeces juntas en menos de una hora de viaje, puteé por lo bajo no tener los auriculares y lo que tenía para leer ya lo había leído dos veces. Le dije a un nene que no saque la cabeza por la ventanilla porque es peligroso, me miró fijo todo el viaje y antes de bajarme le saqué la lengua, ahora la tengo en el llavero. Merendé dos veces, cené una. Odio los cuchillos que no cortan y en lugar de cortar aplastan las cosas, para eso corto con una cuchara y es lo mismo. Anoto teléfonos y no pongo nombres, no aprendo más. Tampoco sé para qué los anoto. Quiero tener enmarcado un billete de Inglaterra, uno sólo, como para mandarme la parte. Tengo un libro de Coca Cola, un libro de Beckett que salía setenta y dos pesos me lo dejaron a veintidós porque entendieron mal la letra donde decía el precio. Uno de Faulkner me lo cobraron treinta y decía cincuenta. Antes de escribir rallada tengo que pensar en rallador. Tengo antojo de flan con dulce de leche y no hay. Iría a dormir para mañana despertar y comer un flan, aunque tampoco se materialice si no lo voy a comprar. Debería patentar las boludeces que digo, no sé para qué pero debería. Los mensajes subliminales son todos el mismo. uahC.»

CARTA XIV

Publicado por eugenesia

«Hay cosas que se repiten, como el olor que sale de las habitaciones de los abuelos, el orden de los ingredientes para cocinar o el recorrido el colectivo que tomo hace años. Lo que no se repite es la gente, a veces veo caras conocidas, pero son sólo sensaciones. Hoy una señora me miraba fijo, tuve la sensación que quería preguntarme algo y tomó coraje justo cuando me estaba bajando. Hay miradas fijas que no me gustan, otras que sí. Tomo tres vasos de leche por día. No creo que la gente sea feliz, yo no sé si lo soy. No me gusta que me vean cuando preparo algo. Odio el desperdicio de agua aunque tarde mil horas en bañarme. Me gusta ir al cine sola. No me agrada la gente que toquetea a los bebés, aborrezco la gente que les fuma cerca a las critaturas. Me cae mal la gente que arrastra los pies para caminar. Procrastino siempre, cosa que odio porque todo se me junta a último momento. A veces prefiero llegar muy temprano a tarde pero hay gente que no lo entiende. No me gusta ilusionarme con algo para que después sea todo una mierda. Hace años que no me tomo vacaciones y odio que la gente diga que estar sin trabajo son vacaciones. Me gusta estar encerrada en mi cuarto y que nadie me rompa las pelotas, estoy esperando que llueva hace una semana y no llueve, cuando tenga que salir, ese va a ser el momento en que se largue a llover. No me gustan las palabras surubí y tararira. Odio los trabalenguas, nunca me salió ninguno. Me deprimen las hojas amarillas. No me gusta la gente que dice palabras sin saber qué significan esas palabras. Me bloqueo cuando quiero decir algo importante. Cuando el colectivo ladea no sé si es que se desinfló una rueda o mi ánimo. Me gusta el lugar de la ventanilla pero no pedir permiso. No me gusta explicar los chistes. Una vez un perro me mordió la boca y sangré mucho, nunca más vi al dueño de ese perro y al perro lo hubiese mandado al cielo de los perros. A veces escribo una palabra con letras de la siguiente y me queda una palabra horrible que tengo que corregir para que se entienda. No sé cómo reaccionar si me pasa algo feo en la calle, me pongo dura. Cuando aprendí inglés entendí por qué Benny Hill no me causaba gracia. Nunca me trepé a un árbol. Una vez me caí de la hamaca. Duermo mucho y la gata hace lo mismo, a veces parece que se murió arriba de la mesa de la cocina, ya me lo hizo tres veces. Extraño a un amigo en particular. Quisiera tener un telescopio y libros que no tengo. No me gustaría ser famosa. Me gusta el ozono antes de llover. Me gustaría que mi ventana se abriera pero la cerré un día con la pintura fresca y se cerró para siempre. Nunca voy a entender por qué la pizza es redonda y la caja cuadrada. Por qué el paquete de pan de pancho trae seis unidades y el de salchichas ocho. Le busco la proporción áurea a todo lo que veo pero es en vano. Me gustan las cosas prolijas, los poemas en inglés y la gente bilingüe. No me gusta planchar. Considero al tiempo relativo, odio perderlo y cuando finalmente lo tengo, lo pierdo. Quiero besar a alguien. Hay días en los que no desayuno, no almuerzo, no meriendo y no ceno. Me gustan las medias a rayas. Me duele la mente. El bruxismo me va a dejar sin muelas. Efectivamente llovió cuando estaba en la calle y llegué a destino con cuarenta y siete minutos de anticipación. Cuando espero un colectivo pasa el que no espero. No me gusta la crema. Extraño subir al techo de mi casa. No me puedo atar los cordones estando parada, me caigo pero mantengo mi caminata por la misma línea de baldosas de la vereda. Aborrezco las mesas redondas y las mesas y sillas con olor a plástico. Me molesta el vendedor que pregunta si necesito algo. Me inhibe una hoja en blanco. Me acuerdo números de teléfono de memoria de antes de agregarle el cuatro. El domingo me compré dos mapas por cuatro pesos. Hay baja tensión y yo sigo escribiendo esto. Tengo dos libros de una trilogía y eso me pone nerviosa. Se me pegan canciones berretas. Me gusta el nombre del libro El día que me muera quiero que toquen cumbia, no lo leí, si alguien lo tiene, me avisa. Mi habitación no tiene cortinas. No sé qué significa escrúpulos. Me molesta la gente que no termina de comer para ponerse a lavar los platos. No entiendo el dicho A la san fasón, siempre me imagino un porro gigante y santo pero no creo que sea eso. Me robé un cenicero y yo no fumo. He visto gente persignarse con la mano izquierda, deberían ir al infierno, no, mejor no porque no quiero que me jodan. Hoy la gata me rasguñó la mano y acabo de exprimir limón con esa mano. La milanesa de pollo va con limón y mayonesa, la de carne, con mostaza. El pollo y el pescado se comen con vino blanco, la carne roja con vino tinto y el cerdo con cerveza. Me gusta el pan con manteca con café con leche, prepararlo despacio, mientras caliento la leche en el jarro de calentar la leche. Se hirvió, tendría que agregarle leche fría.»  

CARTA XIII

Publicado por eugenesia
«Recibir cartas o mensajes/cartas me gusta tanto leerlos como escribirlos. No confío en el que me dice que las lee y luego pregunta algo que escribí en una de ellas. Me gusta la gente memoriosa y la gente que lee y tiene la capacidad de relacionar textos entre sí. Si hay una parte de mi cuerpo que me agrade más que otra son mis manos, si tuviese que armar un podio (qué imagen horrible) serían mi cerebro, mis manos y mi boca, en ese orden. No tengo tiempo de preocuparme por el ébola. Odio la desporlijidad y que los párrafos ocupen cierto tamaño en que el último renglón quede en otra hoja. Me molesta la gente que reincide y los falsos amigos. La gente que promete sobre la nada y quedarme sin lapicera o que me presten una lapicera azul. Me gusta la gente rara. Coincidiendo con una de las cartas, yo también estoy mal de la cabeza. Tengo muchas cosas en la cabeza y a veces me pregunto cómo entran en la cabeza sin explotar. Sé que no soy normal, tampoco anormal y tampoco sé que es ser normal o no me sale ser normal, me aburre ser normal. Me molesta la gente que hace estupideces, por ejemplo: apurarse, sarandear el celular si no funciona y correr un colectivo. Me gusta estar escuchando música y ver, al azar a una mujer, en realidad ver cómo las tetas de una mujer se mueven al compás de la música. Tampoco sé qué es la verdad y, parafraseando a Homero: 'Tú no puedes manejar la verdad', en realidad Homero parafrasea a Jack Nicholson en una película. Amo a Jack Nicholson. Extraño tener el pelo largo, me hice un nudo en el pelo. Hace mucho que no entrego una carta en mano, pero probablemente también me arrepienta de haberla entregado, como me pasó con una que después de mucho tiempo supe que quien la recibió, la leyó. Agrego a que hay que exponer lo que el corazón o el cerebro digan, la gente no adivina y es injusto para uno no poder exteriorizarlo. Es como sacarse una mochila de encima, para que el alma o lo que carajo sea duerma en paz. Me gustaría saber detectar una mentira, a veces detecto la desilusión o el cansancio. Si pudiera elegir hacer algo, seguiría escribiendo siempre, aunque a veces me inhiba y no pueda escribir cuando hay gente cerca. Me molestan los carteles desprolijos y las colillas de cigarrillo en la parada del colectivo y que me cobren de más el boleto. Me enamoré de Ruby Rose a primera vista. Me gusta comprarme los libros de las películas o las películas originales. "Detesto a los cagones, a la yuta y a los hijos de puta." yo también, más detesto a los que matan por matar, a los violeta, a los hijos de puta que quedan impunes, a los chorros y a cualquier bípedo que falte el respeto. A los que odian la vida y los que odian la muerte. Odio a los progresistas y no hacen nada para progresar, odio las contradicciones como la Juventud Peronista, odio el mal aliento, la ceguera voluntaria y las cosas que no tienen armonía. Me encantan las charlas sin sentido. Mis días son un eterno lunes. Hace poco me dijeron "Mamá Euge". Odio los calambres, la gente que hace todo para llamar la atención y la que no pide permiso. Voy a almorzar, tengo hambre. Hoy: churrasco con puré de papas Bergoglias.»

CARTA XII

Publicado por eugenesia
«Hace unos años, cuando retomé terapia por decimo octava vez aproximadamente, la que fue mi terapeuta me recomendó un ejercicio para poder dormir (vaya novedad, yo sin poder dormir) en fin, el ejercicio consistía en recostarme en mi cama, cerrar los ojos y pensar mi día, pero no linealmente si no, desde que me acosté en la cama hacia atrás, en este momento no estoy en la cama por si funciona y me duermo en mitad del experimento, voy a intentar recordar mi noche, lo que tenía planeado y demás. Fui al baño, me lavé las manos, me saqué la camisa, prendí la estufa, cerré la puerta de mi habitación, corroboré y efectivamente no había gaseosa en la heladera, caminé por el pasillo, cerré la puerta de calle, bajé del colectivo, noté que una chica me miraba, su novio también, pero ella me miraba más, los observaba en el colectivo mientras estaba viniendo, ella tenía una trenza larga, hermosa, de pelo negro, hubiese sido más linda si el pelo no lo hubiese teñido, el novio, como de costumbre, una cara de pelotudo terrible, me cambié
de asiento porque un borracho se sentó en el asiento delante al mío y abrió la ventana, entre el olor y el frío me cambié de lugar y me senté detrás de la pareja que ya comenté. El colectivo iba rápido, un par de semáforos (por no decir siete) los pasó en rojo. A mí no me molesta, pero Rivadavia estaba llena de canas, no subió ninguno, había tres pendejos molestos que me rompían un poco la cabeza con la música y colgándose del colectivo y pateando asientos, somos todos machos hasta que suben tres pendejos molestos. El colectivo llegó rápido, del evento al que fui me escapé, prácticamente porque tenía miedo de quedarme dormida y no era un lindo lugar para quedarse dormida. Escuché un par de poemas y la única frase que me acuerdo es «llorar tapándome la cara para que nadie me vea», había ido para no llorar y alguien osa decir la palabra llorar, obviamente me largué a llorar. Me molesta la gente que lee sus cosas y las lee mal, también que haya poca luz para leer, me desagrada, me duelen los ojos. Me molesta que la gente grite teniendo un micrófono delante, me rompe las pelotas. Me rompe las pelotas que el final del poema quede del otro lado de la hoja y que tengan que dar vuelta la hoja para leerlo, alguien que no sabe cómo termina su poema, no merece ser llamado poeta. Eran todos de la camada 'leí Pizarnik y Girondo y me inspiró para hacer esto', si Pizarnik lee eso, se suicida otra vez. Todos los que leyeron, justificaban por qué su poema se llamaba así, para mí, es como explicar un chiste, no me gusta. Era un antro de cinco por tres, gente tomando cerveza en vasos gigantes y fumando en un lugar donde no se podía fumar. El fotógrafo se quemó la mano por fumar sacando una foto, casi me río, pero estaba todo tan en silencio que preferí no decir nada. Había gente rara, gente sucia, gente con olor a hamburguesa comprada en un quiosco, chicas con vestidos de tienda de ropa usada y chicos con rastas. Chicas con anteojos que parecían simular miopía, gente de La Plata que no sabía leer, otro chico que gritaba y uno que aplaudía a destiempo. Nunca voy a encajar en ningún grupo, lo sé, pero ningún grupo hace el esfuerzo para que yo encaje. Caminé unas cuadras para llegar al lugar, no lo conocía, había un mono en la puerta que me dejó pasar haciéndose el gracioso pidiéndome el documento, atiné a sacarlo y me dice 'no, no hace falta'. Entré con cara de culo y me fui con cara de culo. El viaje de ida duró poco, poca gente, se me sentó al lado una chica con un bebé de esos que huelen a leche cortada, ella olía a chicle de menta, casi me descompongo, de repente veo que sube una chica muy linda, se sentó de tal manera que yo la veía, en esos asientos que son al revés, muy bonita, sacó algo de la cartera y de repente, sí, lo que yo pensaba, un chicle, se puso a masticar el chicle y parecía un camello de los reyes magos. Todo lo lindo que tenía se fue a la mierda por ese chicle del orto. El bebé lloraba, el chofer había puesto una música de mierda y un matrimonio de viejos se quejaba del canal de Rusia que dijo la Presidente (cosa que no me asombra). Maldije no tener auriculares, no los llevé por boluda, decidí salir para no quedarme en casa insultando a la nada y llorando en mi cama. Tomé el interno trescientos seis de la línea treinta y seis. Supuse que vendría puntual, empecé a caminar rápido y ahí estaba, viajé sentada, de lado del pasillo, hice abuso de las leyes de la física para no caerme, mi compañero de asiento era bastante culo gordo, quedaba parte del mío fuera del asiento, subió una señora y me hice la boluda, otra me preguntó por una calle que no conocía y siempre hay un viejo que escucha todo y responde (para mí, se quería levantar a la vieja). Me bañé, me encremé, me perfumé. Antes de salir había llegado padre, odio que le dé de tomar agua del bidet al perro, o que le hable como humano. Esto del ejercicio de recordar el día es bastante agotador, voy a seguir otro día, me pudrí.»

CARTA XI

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«Hola, leí tu carta, me gusta recibirlas y leerlas, también me gusta escribirte. Espero que la otra persona que te lee también te escriba y puedan mantener una conversación de cartas entre ustedes. Sí, de aries, de abril, del quince, precisamente, como Da Vinci, creo que en una de las cartas lo puse. Es un lindo mes, otoñal, me gusta el otoño, no me gusta el calor. La esperanza no sé si es lo último que se pierde, seamos optimistas y te digo que sí, pero no sé. Lamento mucho lo de tu mamá, si querés te presto la mía, todos dicen que es buena, tiene su carácter, pero sí, es buena. No sé qué regalarle, quizás la abrace y le diga que la quiero y esas cosas, hoy fui a comprar unas cosas que necesitaba, viajé tan bien que me dormí bajo el rayo del sol, del lado de la ventanilla. Por suerte la terminal es cerca de casa, si hubiese tomado otro colectivo, amanecía en Fuerte Apache, no sé, estoy exagerando. De repente tuve ganas de llorar hoy, hace un par de días me pasa de levantarme con ganas de estar con alguien a mi lado y ese alguien no está y me pongo mal (el otro día abracé una almohada y me desperté sonriendo no sé por qué, ¿qué habré soñado ese día?). Prometo escuchar Lago en el cielo, no sé si no la escuché o nunca presté atención, también amo leer letras de canciones, sobre todo de las bandas que me gustan. Me tienen podrida con el ébola. Podríamos desayunar un día, ¿te parece? No sé jugar al TEG, en realidad juego, pero juego mal, me invaden y pierdo y no me gusta perder. Si jugás al Scrabble me caés bien. Lo de la Señora era en broma, si me escribe, probablemente la mande a hacer los mandados o a lavar los platos después de una fiesta judía. Por tu bien, no te tires por la ventana, te podés lastimar. ¿Vos viste perros con ropa? Me parece lo más imbécil del mundo, bueno y otras cosas más. No me gusta agarrarme del pasamanos y sentir que está caliente, como los asientos cuando apenas se desocupan, eso me da asco. Algunos bebés también me dan asco, son feos y tengo que mentir que son lindos pero son feos. A veces me imagino cómo serán los bebés de mis amigos o entre mis amigos y también son bebés feos. Conozco una bebé que es hermosa, por fotos nomás, si llego a conocerla, la voy a comer a besos, su nombre comienza con H. Espero que hayas tenido un lindo día, no parece primavera. Te recomiendo otro libro si no lo leíste: El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, es un hermoso libro. Estos días tengo que leer muchos cuentos, si me gusta alguno, también te lo voy a recomendar. No entiendo cómo se gasta el crédito de mi celular si no lo uso. Democracia, otra palabra que me gusta, hematocrito también, pero no me acuerdo qué era. Si podés, buscá la película Network, es vieja, pero se consigue. ¿Te gustan los gatos? A mí me encantan. Si llego a tener mi casa propia, tendría de mascotas unas piedras que adopté de la calle, si es necesario, adoptaría un gato, pero si tengo buenos ingresos. Odio dudar de algo, por ejemplo, una palabra en inglés, estoy a punto de poner 'enter' y sácate, lo tengo que buscar porque empiezo a dudar cómo se escribe. A veces me pasa en español, pero son las menos. Tengo un proyecto en mente, pero no se lo digas a nadie. Hace mucho entré a un bingo de esos que están cerca de la General Paz, perdí dos pesos, nunca más entré, tampoco me muero por jugar, pero con dos pesos podía ganar cincuenta y me tenté. Era un lugar horrible, la gente fuma adentro y los patovicas no pasan por la puerta. Me quedé pensando en que sos Abril, ¿por qué? Espero no haberte aburrido con mi carta, la verdad es que a veces me pongo a escribir y después me doy cuenta que se hizo una carta muy larga. Que tengas un lindo fin de semana. Te mando un beso. No te quejes tanto que te arrugás. Abrazo.»

CARTA X

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«Tengo nuevo destinatario, esta vez sí que me va a estallar la cabeza. Ya son tres. Es todo muy raro y tengo miedo que el proyecto se vaya por las ramas, ¿te imaginás si me escibe la Presidente? No, yo tampoco creo. En fin, confieso que busqué silvar, con v y me acordé de Primero sueño de Sor Juana, ¿lo leíste? Son como mil versos, a mí me gustó. Yo creo que alguien te va a leer como yo y se va a animar a escribirte, aunque poca gente escriba, eso me da tanta bronca. Si alguna vez te invito un helado haceme acordar que no te pida un cucurucho. Yo soy de aries, no sé si seremos compatibles, nunca le di tanta bolilla a eso, a mí también me gusta el latín aunque no sé casi nada de griego. Alguien me manda mensajes que me hacen sonrojar y quiero que nos veamos y darle muchos besos (que quede acá, ese alguien me pone muy nerviosa). Tampoco me puedo lavar las manos en un lavamanos sucio, también odio la cosificación y también lloré cuando perdió Boca, ayer empató y me sentí como el orto. Te cuento, festejamos el cumpleaños de madre en lo de mi hermana menor, comí como bestia y no cené, para que te des una idea, no me entraba ni un té en la panza. Pese a que no me gusta, comí un bizcochuelo que hizo mi prima con cáscara de naranja (sí, odio la frase 'cascarita de naranja', me da a vieja chota), hubo ensalada, pollo, carne, papas fritas, me acuerdo y me siento llena otra vez, me gusta cocinar, si querés algún día podemos juntarnos a comer algo. ¿Te gustaría ser mamá? Yo no sé, tampoco sé si puedo, pero me da cierta cosa traer un niño al mundo si no tengo algo estable que ofrecerle. Odio a la gente que dice 'primer' vez, es primera, tiene que coincidir en género y número, esas cosas me hacen doler la cabeza, como los ruidos o cuando dicen 'hubieron'. Generalmente me pongo las cosas al revés, si no tienen etiqueta y si tienen etiqueta también, a veces me las pongo al revés al revés, o sea, la costura para afuera, me siento tan sucia cuando hago eso, odio que me digan secretos al oído, me da escalofríos y asco. No me gustan las calles doble mano, no entiendo el polo, no es que no lo entienda, me aburre, como el tenis. A veces quiero que todos los días sean domingo o miércoles para ir al cine y pagar menos. No creo en los vendedores ambulantes a menos que sean de café. No me gustan las flores que venden en los cementerios, esas de color rosado o rojo, son feas, creo que se llaman claveles, no sé los nombres de las flores ni las razas de los perros ni de los gatos. Odio relacionar el olor a flores a los muertos, ningún muerto me trajo suerte, creo en San Jorge y tengo una estampita suya que tiene una espada pequeña y un anillo pequeño. Hace mucho que no juego a las cartas ni a los dados, odio el 'dígalo con mímica', nunca me gustó pasar al frente para dar una lección, me acuerdo de un día que tuve que pasar a recitar el Preámbulo y no me lo acordaba, me saqué siete porque una amiga me lo sopló (ahora sí me lo acuerdo). Me gusta dibujar pero muchas veces no entiendo qué dibujo y lo dejo por ahí. No me gusta cuando se corta la luz o la gente se pelea. Me gusta el olor a hojas quemadas, me hace acordar a cuando íbamos a Ezeiza a pasear y padre me compraba higos turcos en la ruta, me gustaban porque eran tres higos, la cantidad justa, nunca me gustó la manzana acaramelada con pochoclos, es algo que no combina. ¿Alguna vez pensaste mucho en alguien y apareció? Eso a mí me da miedo. Extraño hablar por teléfono con alguien (si llega a sonar el teléfono ahora me infarto). Creo que esta carta no tiene nada que ver con nada, pero bueno, supongo que va a quedar así. Estamos en contacto. Espero que estés bien. Chau.»

CARTA IX

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«No puedo creer lo rápido que llegó tu carta, obviamente me inspiró para responderte rápido también. Es horrible cuando se muere alguien, más si es cercano, como vos decís. Espero que estés bien. Yo tampoco tengo abuelas, tengo recuerdos con ellas, obviamente los mejores, creo que las abuelas nos malcrían como no malcriaron a nuestros papás. Me hiciste acordar al día del atentado, era feriado y estábamos yendo a devolver un nebulizador que usaba una de mis hermanas por una alergia creo, de repente, en la radio, Fernando Peña (¿lo conociste?) dijo que estaban tirando abajo el World Trade Center y que había empezado la Tercera Guerra Mundial, tan errado no estaba. Me acuerdo la cara de boludo de Bush cuando le avisan, si te fijás, el libro que tenía en las manos, si mal no recuerdo, estaba al revés o algo así. Obviamente odio palabras, una palabra que amo es la palabra luz o el nombre Ezequiel, creo que mi hijo se va a llamar Ezequiel. Conozco a Spinetta, mi hermana se llama Maribel por la canción de él. No tengo segundo nombre, creo que te lo conté, no me acuerdo. Soñé con mujeres, soñé cosas raras con mujeres porque yo era hombre. Mi papá no corea canciones, las silba y cuando silba una canción que no me gusta me pone nerviosa. Mi papá hace muchos ruidos que me molestan. Respecto a lo del vaso yo no lo veo ni medio vacío ni medio lleno, será que no entiendo esa frase, la verdad, adhiero a que está lleno siempre porque el aire ocupa lugar, pero nadie lo entiende. No importa si no seguís el hilo de la carta, me gusta leerte igual. Creo que pocas veces vamos a coincidir con lo que nos escribimos. Me gustan los autos rojos pero no las Ferrari, me sé un poema de memoria, Sonatina de Rubén Darío, ¿lo conocés? Me gustan las cosas viejas, el olor a abahaca (otra palabra que me gusta), el olor a lavanda me descompone, odio que me falten el respeto o me borren sin darme un motivo, odio hablar por hablar y aprendí la palabra epistaxis durante el tratamiento (es griego). Baje la aplicación de la RAE, odio conjugar verbos, estar sola y no tener dónde caerme muerta. Lo de estar sola es relativo. Quiero un trabajo, si sigo así me voy a inventar uno. Me gusta corregir a los pelotudos, aunque a veces son tantos que lo dejo pasar. Me gusta dar direcciones equivocadas. Odio esperar un turno, ir al ginecólogo y al dentista. Odio mi vida, no poder amar a alguien sin que me duela. No me gusta llamar la atención pero tampoco me gusta que me ignoren o me digan "no te vi", creo en el sol, la lluvia y una sonrisa a la mañana. Odio salir sin desayunar, amo la gente puntual, las papas fritas y la comida casera, la gente con mambos y la gente autodidacta. Me gustan y me deprimen los bares de viejos. Escribo en cualquier papel que tenga a mano, extraño los boletos. Soy abstemia (me abstengo de pelotudeces). Me gusta la palabra pelotudo. Odio el calor y las alergias. Si una canción me gusta, la escucho treinta y cinco millones de veces hasta que me pudre y no la escucho más. Disfruto el silencio hasta que vuelven las voces, dedico cosas. Creo que no hay gente libre. Me cae bien poca gente y no lo sabe. No me gustan las rimas fáciles, amo el olor a garage y a nafta. Percibo cuándo va a llover, generalmente porque ese día estoy triste. No creo en los curas. Nadie debería leer esto. Me angustia pasar por lugares con recuerdos. Nunca compré algo por teléfono. No me sale disimular. No me gusta la ropa hippie. Hice muchas cosas por amor, aunque pensándolo bien, probablemente haya sido por boluda e impulsiva. Me acuerdo los domingos en la casa de mi tía cuando comíamos pizza casera. Extraño ir a la plaza y sacarle la arena a las zapatillas, hace poco pasé por esa plaza y todo se había achicado. Me angustian las bibliotecas con libros de autoayuda y la gente que recomienda libros de autoayuda. No me gustan los diminutivos. La mayoría de las veces guardo todo lo que escribo, con el tiempo lo releo y no leo a la persona que soy ahora o no me entiendo la letra. Me fui por las ramas. Espero tu carta.»

CARTA VIII

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«Como dirían las viejas, "se me juntó el arado", tengo dos destinatarios, creo que voy a explotar. Son totalmente diferentes, ni se conocen entre sí y podría decir que sus vidas no tienen nada que ver, me encanta. Creo que voy a seguir escribiendo sin personalizar tanto las cartas, pero respondiendo cosas de ambas. También odio comprar ropa interior, de hecho no sé para qué compro corpiño, debe ser por el miedo a que la poca teta que tengo se caiga y queden tristes (sí, para mí hay tetas tristes y tetas felices). Generalmente uso calzoncillo, me da cierta libertad cuando me agacho y no se me ve la raya del culo como le pasa a la mayoría. Creo que un día le cagué la vida a un nene cuando fui a un cumpleaños, estaba de camisa, el pelo engominado para atrás y mi cara de culo diaria, a lo que el nene después de indagar con dos bebés a la madre le dijo: ¿Y ella qué es, nena o nene? Sí, le cagué la vida. Espero algún día tu carta sobre ser mamá y esas cosas, ni mis hermanas ni yo tenemos hijos, yo no sé si los tendría o si pudiera tenerlos, muchas veces llamo hijos a los libros que empiezo a escribir e hijastros a los de mi biblioteca. Ahora que lo pienso, estudiaste Psicología, no sé si estará bien contarte esto. ¿Ya sabés sobre qué escribir en tu tesis? Contame eso también, me interesa. Obviamente, haciendo referencia a tu carta, siempre me acuerdo de vos, fuiste la primera persona que me respondió y por algún motivo no me olvido de la gente que conozco, aunque sea una señora en la parada del colectivo. Respondiendo a tu pregunta, sí, conozco a Kurt Cobain, no sabía eso de él, sabía que era fanático de varias personas pero no que les escribía, hace mucho encontré una foto de él con Burroughs (un escritor que me gusta mucho). El jueves a la mañana en la radio hablaron del grunge, no sé si lloré por lo mala que fue la nota o por escuchar un fragmento de Where did you sleep last night, en la nota decían que fue la última canción que cantó Kurt y me largué a llorar. Era un día hermoso, Llegué a destino e intenté dejar de llorar (me había puesto a escuchar otra canción para no llegar llorando). Fue un hermoso día, de hecho, un día y medio. Últimamente odio que la gente desaparezca, sin motivo alguno o sin darme un lugar para poder decir lo que siento, peor sabiendo que me hace sentir mal. Me gusta ir al cine y ayer fui a ver tres películas con un amigo, si te gusta ir al cine, avisame y vamos. A veces siento que me sobran cosas y me faltan cosas (tanto material y espiritualmente) pero me confundo y no pienso en eso, o no pienso tanto en eso, por pensar, a veces se hace de día y me doy cuenta que no dormí nada y no me gusta. Me gusta dormir, mucho, procrastino, probablemente termine haciendo todo a último momento, como siempre. Hay cosas que me gustaría contar en estas cartas pero me gustaría conocerte en persona para contarte. En una entrevista de trabajo me preguntaron si escribo sin ver el teclado, dije que sí, que es obvio, me mandaron a tipear nombres y direcciones en inglés y me puse tan mal que escribí muy pocos, no me llamaron nunca. Cuando tengo frío, las manos se me enfrían tanto que me quedan violeta. Tengo una manía de no poner los números con números y a veces escribo todo con minúscula. Hay muchas cosas que no entiendo y cuando me preguntan si las entendí digo que sí, pero no. No me gustan las frases hechas y los refranes. No canto el Himno a Sarmiento y no digo el credo (tampoco voy a misa). Odio las cosas arregladas así nomás, la improvisación y los colectiveros que no frenan. No me gusta mucho la música nueva, la propaganda y la gente que milita y no sabe por qué. Odio no saber todas las letras de las canciones que me gustan. Me acuerdo cosas que no importan y las que importan no, me acuerdo fechas que no importan y fechas que sí importan pero no me acuerdo qué desayuné. Relaciono todo con los Simpson o con un libro. Nunca leí la Biblia completa, aunque diga que sí. También sigo el consejo de Borges de no leer un libro si me aburre, aunque a veces me da curiosidad saber cómo termina y lo leo todo. Empecé Siddartha, pero no lo terminé aún. Odio que me corrijan y que me digan qué hacer. Odio comer repetido. Creo que estoy pesimista (en realidad lo soy, pero hay veces que me molesta hasta a mí). Tengo noventa y tres seguidores en Tumblr, setenta y dos en Tuiter, ochenta y tres en Instagram y quinientos noventa y seis amigos y cincuenta seguidores en Facebook, si conozco a cien de todos esos, creo que es demasiado. Odio las conversaciones forzadas y los comentarios con faltas de ortografía. Me cae mal la gente que se pavonea con su novio y la palabra 'pareja'. Odio la palabra 'conventillo' y el edulcorante. Odio que padre le dé de tomar agua del bidet al perro, me dan ganas de matarlo, me da asco. Odio muchas cosas, voy a seguir escuchando música y esperar a que se me pase. Espero poder escribirte algo que sea lindo en la próxima carta: ahora que me acuerdo, conocí la banda Foals ese día hermoso que te conté, es un lindo recuerdo, porque mientras la escuchaba me daban unos lindos besos. Que tengas un lindo día.»

CARTA VII

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«¿Cómo estás? Espero que bien. ¿Te conté que no me sale escribir poesía? No me sale, no es fácil. En fin, cosas que se me ocurren contarte. Hace poco vi a un señor dando saltitos en la esquina, se ve que estaba corriendo y lo agarró el semáforo o se hacía pis encima, me causó mucha gracia y también vi de cerca a uno de esos ciclistas profesionales, de esos que tienen las piernas como patas de pollo, me dio mucha impresión. Estoy escuchando unas canciones muy malas, ya vengo. Siempre insisto en que la mejor música es la que elige uno, a veces quiero escribir una canción, pero no me sale, es como la poesía, no me sale. Me gustaría tener un programa de radio. La conexión a internet anda mal, por lo cual podría escribirte mil cartas antes de mandarte una. Nunca mandé cartas en papel por el correo, una vez escribí una y la di en mano. Pensé mucho antes de escribir esa carta, era como una confesión, cuando la di me temblaba todo, todavía me acuerdo. ¿No sentís a veces que el día no te alcanza? Aunque sea para dormir un rato más. Hablando de dormir, hace unos días dormí muy bien, me desperté temprano, preparé el desayuno. Se paró el mundo por un momento. Fue una mañana muy linda, me encantaría que se repita. ¿Vos tenés algún día favorito? Creo que uno de los míos es ese. Me compré un libro nuevo de Juan Gelman, ¿te gusta? A mí me encanta. Cada vez que veo mis bibliotecas parece que están vacías, pero no, y todavía no leí todo, ¿podés creer? A veces empiezo los libros y no los termino o están ahí y no sé cómo llegaron ahí, no me acuerdo cuándo los compré. ¿Tenés algún autor favorito? El mío es Saramago y después Sábato, creo que ya te lo dije. Me gusta cuando los libros recomiendan o nombran música u otros libros, me gusta el libro Ciudad de cristal de Paul Auster, si no lo leíste, leelo o te lo podría prestar o regalártelo para tu cumpleaños, ¿te parece? ¿Tenés algún invento favorito? Yo creo que la imprenta es mi favorito y los auriculares. A veces me gustaría saber qué piensa la gente, como un don (aunque no sé si llamarlo un don). Me gustan las lapiceras de tinta negra y coleccionar cosas. Me cae mal la gente que no me presta atención. Tengo sueño, no quiero dormir y mañana me tengo que levantar temprano a hacer lo que no hice hoy, soy de terror, probablemente me duerma y haga todo mañana a último momento. Tengo ganas de hacer un maratón de dibujos animados y comer porquerías en la cama. Soy muy básica para vestirme. Odio que me digan que uso 'ropa de varón', es un insulto. Me gustaría conocer China para saber si realmente lo Made in China es hecho allá. China, Colombia, Inglaterra, Portugal, India, Grecia, Ucrania, Alemania, sí, todos lugares cercanos me gustan. Voy a adelantar unas cosas, no sé si vuelvo. Olvidaba decirte que odio a Cacho Castaña. Odio el olor a lavandina, la gente que tose en el colectivo y los bebés con los mocos colgando. Odio viajar parada, generalmente, si estoy cerca, voy caminando a la terminal para viajar sentada. A veces me hago la boluda y no doy el asiento. Me tengo que ir. Te mando un beso por las dudas. Que tengas un lindo día.»

CARTA VI

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«Hola, te tengo que decir algo: me encantó tu carta. Te hiciste desear, eh. No pensé que ibas a escribir. Espero que estés bien y respondiendo a tu pedido sigo escribiendo para que me vuelvas a escribir. No sé si será que por momentos me siento muy triste y el dios del clima se da cuenta, pero cuando me siento mal se larga a llover, quiero creer que es casualidad, ya me estoy sintiendo como un personaje de Código X al que le pasaba eso. ¿Veías Código X? A mí me encantaba verlo, me daba un poco de miedo, pero lo veía igual. Ahora que lo pienso veía mucho Fox, por los Simpson y Código X. Hasta llegué a pensar seguir medicina para ser como Scully. Te tengo que contar algo: conocí a alguien y me encantaría que también me responda las cartas aunque no sé si las leyó. ¿Escribiste cartas de amor alguna vez? Yo creo que sí, no me acuerdo muy bien. Lo que sí me acuerdo fue un poema re cursi (todavía me arrepiento de haber regalado el original). En fin, me gusta escribir. Estos días fueron muy tristes, la verdad que no me siento muy animada, pero leí tu carta y me puse re contenta. Estaba pensando que ahora que me escribiste no sé si llamarlas Cartas a alguien que no conozco, pero me parece que les voy a dejar el nombre así no me mareo, ¿te parece? Yo sabía que alguien me iba a responder. Otra cosa, nada que ver, ¿sabías que Salander y Christopher tienen Asperger? Me di cuenta hace poco y me pareció rarísimo que dos personajes de diferentes países tengan lo mismo, a veces pienso que también lo tengo pero dejo de pensar en eso y me pongo a hacer otra cosa. Acabo de tomar un mate cocido con un pan, sentí que volví a las excursiones del colegio primario. A veces nos mandaban a lavar, ahora que lo pienso eran bastante hijos de puta los del colegio. Me gustaría saber más de vos. Voy por la calle y pienso dónde vivirás, cuál es tu perfume. ¿Te comés las uñas? Yo no, hace años me las corto, no me gustan largas. Tampoco me pongo calcio o esas cosas. Me da miedo la gente optimista, bueno, la pesimista también, me da miedo la gente en realidad, te puedo asegurar que te agarro de la mano y esquivamos un montón de gente si vamos por la calle, me da miedo en serio. ¿Tenés cicatrices? Yo tengo una en la mano derecha por lavar un vaso roto y una en la cadera, en realidad son dos, pero son en el mismo lugar, es largo de explicar. Creo que me caen mal Los Pumas, siempre pierden. No me gustan las promesas. Tengo un tomo de los tres que eran de un diccionario de mi abuela, se lo está comiendo la humedad, pobrecito. Mi escritorio sigue siendo un desastre. Si mañana llueve quiero dormir mucho y si no llueve también. Hoy hice un dibujo, leí un cuento, escuché música, como verás, soy muy aburrida. ¿Viste alguna vez los sobres de azúcar de las cafeterías que tienen frases? ¿No te parece una boludez? Mi computadora ronronea, creo que se va a romper en cualquier momento. Si no te escribo más, ya sabés. Me quedo sin batería. Después te escribo.»

CARTA V

Publicado por eugenesia
«A veces digo 'Cuando sea grande...', ¿no te pasa a vos también? Cuando sea grande voy a poner un supermercado chino y una Iglesia Universal, una casa velatoria y un bar. Cuando era chica le puse número a todos los cuadraditos de una hoja cuadriculada. Cuando pasé por primera vez al pizarrón casi vomito (cosa muy normal en mí). Soy miope desde los nueve años y hubo un año en el que me sangraba mucho la nariz y me tenían que ir a buscar al colegio. En segundo grado un compañero me pegó una piña en el estómago y mi papá le dio un cachetazo que casi lo mata (me acusó de haberle robado la goma). Una vez me esguincé las rodillas y las muñecas. Odié los campamentos. En el secundario hicimos guerra de moras y mi remera quedó violeta. Me gusta el olor a pasto recién cortado. Soy de las personas que se bajan del colectivo y espera verte para saludarte aunque ya te haya saludado. Me gusta George Carlin, me gusta dormir sin corpiño. Odio cuando a las palabras las siento desde la médula hasta la punta de los dedos, sin antes pasar por la tinta, por el papel. Necesito que salgan antes de explotar, de envenenarme, de padecer. Necesito a alguien que me lea, que me abrace, que tome mis manos o mi cintura, que me mire a los ojos, que me bese con el mismo sentimiento una y otra vez, día tras día, bajo la lluvia, bajo el sol. Alguien quien me diga que la vida sirve para algo, que morir queda lejos, que todo tiempo pasado nunca fue mejor, que el presente no existe y que en un futuro puedo llegar a creer en algo. Alguien quien me traiga la confianza otra vez, alguien quien me quiera como soy, miope, lerda, zurda, paciente, un hervidero de hormonas que no controlo, con miedo de echar a perder todo lo poco que hice en treinta años. Alguien quien me respete, que tenga manos suaves y ojos transparentes. Alguien que no me mienta. Quiero, necesito, son verbos difíciles de explicar, pero a esta altura de la vida son los que más siento dentro del pecho, que se me cierra y no me deja respirar. La angustia cierra mi garganta y no encuentro palabras para lo que quiero, quiero a alguien que esté del otro lado y al mismo tiempo a mi lado e intentar ser feliz, aunque sea un momento, aunque sea una salida al cine o tomar algo. Quiero sentir sus manos calientes, quiero caminar, sentir un beso en el cuello, quiero abrazar a alguien y sentir el calor de ese cuerpo que quizás me espere desnudo a la noche, en esa cama que quizás fue la cama de otro antes de ser la suya. Quiero creer que todavía me leen, quiero sentir esa voz al oído que te dice buen día y a la noche te desea dulces sueños. Si te conozco, si no te conozco, quiero que sepas que puedo llegar a quererte sin lastimarte, intentando mejorar todos los días, dejando de lado obsesiones, miedos y ansiedades. Quiero querer a alguien que me quiera. Que me desee, que me cele, que me busque, que me coja, que me haga el amor, que me cuente un cuento o me diga lo que compró en el supermercado, si se enfermó, si su papá está bien, qué libro leyó o si la mamá cocina rico. Quiero a alguien que esté ahí, pero no sé cómo empezar.»

CARTA IV

Publicado por eugenesia
«Hola, pasaron unos días y no sé nada de vos, espero que estés bien. Este fin de semana estuve pensando en qué cosas te conté y cuáles no y no tenía nada para anotar, voy a intentar escribirlas antes de olvidarme la lista por completo. Sin tanto preámbulo, agrego: nunca me aprendí la patente del auto de mi papá pero me acuerdo el número de socia del video club al que iba a los diez años. No conozco las marcas de los autos, no sé cómo se mide el rodado de la bicicleta, no creo en el cielo ni en el infierno pero sí en el mal de ojo. Me gustaba que me tiren del cuerito cuando estaba empachada, me gusta tomar leche chocolatada cuando hace calor, tuve sed de Coca-Cola, extraño ir a la pileta honda con agua salada y fría. Calzo 39/40, depende de la marca de las zapatillas. Odio los zapatos de taco y las medias con ojotas. A veces me quedo con los vueltos. Tengo una mancha de nacimiento en la mano derecha, un corte y cicatrices de varicela en la espalda (también tengo un lunar en la espalda). Me cae mal la gente que tiene olor a frito. No entiendo a la gente que va a la iglesia y que no da el asiento en el colectivo. No dirigí una película de Harry Potter, no me gustan los colores chillones. No uso bikini, mi celular anda mal y tardo en responder. Tengo dos pares de anteojos. Me gusta Hora de aventuras. Cuando hago resúmenes uso hojas cuadriculadas porque entran más cosas. Cuando escribo uso cuadernos con hojas lisas, no me gustan los renglones. Descubrí que el 1 de la máquina de escribir es la l (mi máquina de escribir anda mal, escribe para atrás). Me aburro rápido, a veces siento que no encajo en ningún lado. Me molesta que la gente diga 'color negro' o 'color blanco', el negro y el blanco no son colores, también me molesta que usen los años luz como medida de tiempo (el año luz es una medida de distancia). No me gustan las fotos en sepia. Soy autodidacta, no estudié inglés pero entiendo inglés (a veces no). No tengo café instantáneo, creo que voy a matar a alguien. Este fin de semana vi mucha gente junta, por momentos me tenía que ir para no sentirme encerrada en un lugar abierto. No tomo fernet. Me gusta ver cómo se maquillan las mujeres. Un día salí con zapatillas de distinto color. Mi ropa tiene que combinar porque si no me pongo nerviosa. Quiero tener muchos tatuajes y publicar mil libros. Me gusta Johnny Cash. A veces pienso en inglés. No me gusta tener las uñas largas. Me molestan las etiquetas pero no las corto. Nunca sé qué talle de pantalón uso. Tengo libros cerrados y libros con esa cinta en la tapa que no sé para qué sirve. Tengo dos blogs (tres, con este). Me olvido de devolver las cosas. No me gusta usar pollera. Me cae mal la gente que no sabe la letra del Himno. Muchas veces me gustan las versiones de las canciones que las originales. No tolero el dolor de golpearme el meñique con algún mueble. A veces creo que veo en la oscuridad... Espero tu mensaje. Chau.»

CARTA III

Publicado por eugenesia
«Hola, hace unos días no te escribo, en realidad, hace días que no le escribo a nadie. Hoy siento que tengo que escribirte sobre algo que me pasó hace un tiempo. Hace cinco años me diagnosticaron Linfoma no Hodking de grado II, en una palabra (la que nunca dijo mi Oncólogo) cáncer. Soy de aries, así que yo lo tomé para ese lado, como un paseo, como una licencia en el trabajo para no ir por unos meses. Hace muchos años, la gente al cáncer le decía 'la papa', quizás cuando iban a la verdulería pedían tres kilos de cáncer, no sé. Cuando alguien conocido tiene cáncer la gente me pregunta a mí cómo es, como si yo tuviese la bola de cristal. Prácticamente es una mierda, se te cae el pelo, en mi caso perdí la voz por unos meses, engordé diez kilos, perdí el sentido del gusto y del olfato, sí, es una cagada, pero te lo cuento cinco años después, no seamos tan pesimistas. Tomalo así, como un paseo, como ir a ver a un médico y que te den drogas para consumir cada veinte días o menos (drogas legales, obviamente). No te pongas triste si algún conocido tuyo tiene cáncer, acompañalo, escuchalo, quedate a su lado si te necesita y si no te necesita no insistas, puede ser molesto (a veces la radiación es peligrosa para vos y no para el paciente). Si podés acercarte, comprale cremas, hacen bien a la piel e insistile en que haga ejercicios de manos, para no perder las venas, como me pasó a mí. Acompañalo a hacerse los estudios y no permitas que use pañuelo, por favor, es horrible ver a los pacientes oncológicos con pañuelo, me deprimen mucho. Ofrecele papel y una lapicera para que escriba lo que siente, no insistas si no quiere, es lo peor que le podés hacer. Si te ponés triste, se va a dar cuenta, procurá compartir los momentos lindos (que son un montón) y reíte cuando él se ría y ponete serio si se pone serio. Sostenele el pelo si va a vomitar, no hagas caras cuando le ponen el suero, mirá para otro lado o comentale algo superficial, como el clima o preguntale qué quiere cenar (hacer quimioterapia te da hambre). Intentá no compararlo con otra persona, no está bueno, decile siempre que todo va a estar bien, porque todo va a estar bien. Abrazalo, besalo, cortale el pelo (emparejalo), ponele la crema que compraste, ofrecele agua, ir a caminar (evitando el sol en lo posible, son unos meses). Festejá con él los días que faltan (que son cada vez menos), aunque sea comiendo algo que no puede o tomando un vino entre los dos. Acompañalo e insistile en los chequeos, son una mierda, pero son para control. Si alguna palabra te asusta, se la preguntás a su médico, no a internet, ¿quedó claro? Si la enfermedad reincide, intentá pensar un momento qué falló, qué salió mal y volvé a empezar. Recordale que todo va a estar bien, y por el bien de todos, tenés que demostrarle que vos también estás bien.»

CARTA II

Publicado por eugenesia
«Hola, sí, yo otra vez. Espero que estés bien, no recibí tu mensaje, y empecé a preocuparme un poco. Como te estaba contando, aclaro, estás en tu derecho de contarme algo de vos o no, me encantaría que me cuentes de vos pero si no querés estás en tu derecho. A mí me gusta conocer a la gente, no sé si a la gente le gusta conocerme a mí, a veces siento que no encajo en ningún lado, ¿nunca te pasó? A veces siento que la gente me mira como si fuese el Mesías y por momentos como la hija de satanás. A veces siento que me tiemblan las manos después de tomar café, como cuando vivís algo triste y te tiembla el cuerpo del miedo o del frío o algo así. Como cuando me gusta una mujer, a veces pongo una cara que creo que estoy en una competencia de perros abandonados en la ruta y que gano yo. Me gusta la sonrisa de una mujer, las manos, los ojos, la boca. Me gusta la espontaneidad y el humor de mierda (en realidad me gusta cuando se enojan y fruncen el ceño, creo que eso las hace más lindas). Por momentos me siento autista, si vieses mis dibujos entenderías por qué, son raros y no sé de dónde salen, de qué hemisferio del cerebro, creo que tengo muchas personalidades en una, como unas quince o diecisiete. A veces me gusta inventar historias con la gente que viaja en el colectivo, qué hacen, qué van a cenar, a dónde van, si están enamorados o si van a ver a alguien que hace mucho tiempo que no ven. Me gustan los viajes largos sobre todo para leer o intentar leer algo, siempre me distraigo, no me concentro fácil, en toda mi vida pude terminar sólo un libro en los viajes, a veces me pierdo por dónde voy leyendo y un par de veces seguí de largo por estar leyendo. A veces lloro cuando viajo en el colectivo o cuando estoy por quedarme dormida, a veces siento que alguien me abraza y eso me da miedo y amor, porque quizás sea un espíritu que está enamorado de mí y no sabe cómo decirme que está enamorado. Creo que me enamoré una sola vez y el resto fueron sensaciones que no eran amor, amor, eran algo así como Sí, te quiero pero nunca me fue bien que digamos. Me duele saber que hay gente que está sola y gente que está con alguien pero no está enamorada, es muy triste. Me gustan Regina Spektor y Beth Ditto, me gusta Kurt Cobain (por él me gusta el número 27, también me gusta el número 3). Tengo una lapicera de pluma que es amarilla y muchas libretas donde escribo historias diferentes. A veces imagino que voy dando autógrafos por la calle y cantando una canción. Me gustan el actor de Dexter y la actriz que hacía de su hermana Deborah, el libro está bueno, es para leer en la playa (aunque ir a la playa no me gusta, es una forma de decir). Me gustan el color violeta y el color azul, el pelo corto en la mujer y el pelo largo en el hombre (si está limpio). Como te decía antes, me distraigo muy fácil. Si quiero conseguir algo, primero consigo una foto y después de un tiempo, por arte de magia, se materializa, como un libro o una película. Creo en la física y en la entropía. Me gustan las fotos de la Vía Láctea. Quisiera saber por qué la gente ya no se quiere y por qué en Navidad viene Papá Noel y no los Reyes Magos. A veces me cruzo gente que ya me crucé antes y me la paso pensando de dónde la conozco. A veces pienso mucho y no me puedo dormir, me levanto y escribo algo y se me pasa. Me gustaría viajar en el tiempo y volver a primer grado. Una vez la psiquiatra me dio un montón de cosas para tomar y esa semana no me la acuerdo...»

CARTA I

Publicado por eugenesia
«Hola, buen día, buenas tardes o buenas noches, me llamo Eugenia. Tengo 30 años, sé leer y escribir desde los tres años, aprendí a leer y escribir a los 20, aproximadamente. A veces caigo bien, a veces para el orto. Odio la política, el tenis y algunas películas en blanco y negro. Odio las faltas de ortografía, no tener internet y la gente impuntual. Mis relojes están adelantados quince minutos. Odio los números pares y estoy obsesionada con el número pi. A veces siento que mi vida es un plagio a un capítulo malo de los Simpson o a uno bueno de House. Me gusta ver cuando me hacen extracciones de sangre. Me gustan las historietas de Liniers y algunos poemas de Borges. Sé leer en inglés, pero me cuesta hablar en inglés (de hecho en español también). Suelo prejuzgar a la gente. No voy a misa y tampoco rezo. Tengo tatuada una máquina de escribir en el brazo izquierdo, me gusta el vino tinto y cocinar con cerveza. No soy vegetariana, tengo el culo grande y la espalda chica. Uso ropa cómoda, no me gusta el maquillaje pero tengo un fetiche con los esmaltes de uñas y los zapatos de charol. No tengo segundo nombre, quizás estudie periodismo y/o edición de texto. Me gusta la música excepto la cumbia y un par de bandas (un par es muchas bandas). Me gustaría haber conocido al que inventó el jeringoso y a Leonardo Da Vinci. Me gustan Andy Warhol, Moz y Fernando Peña. Colecciono revistas de National Geographic. Empiezo a leer libros y no los termino. Junto piedras de la calle y les pongo nombre (la última se llama Ixca). Me gustan los gatos. Nunca viajé de mochilera. No me gusta la palabra catalepsis. No puedo donar sangre ni médula ósea. Me gustan las fotos con muchos colores. Si no me acuerdo algo hago la mímica. A veces no puedo llorar pero tengo la sensación de tener las lágrimas haciendo fila para salir. Tengo pocos amigos. Me gusta dibujar, procastinar y el café con leche con tres medialunas y exprimido de naranja. Sé que la Noche de las librerías es una mentira pero voy igual. Voy al cine y al teatro sola. Me considero una persona con suerte (buena y mala, obviamente). Soy agnóstica un 99%, el 1% lo dejo para las dudas. Si tengo que elegir entre verdadero y falso, elijo falso, me gusta más la F que la V. No conozco Mar del Plata. Colecciono fotos, canciones y libros. A veces duermo muchas horas y me despierto y quiero seguir durmiendo. Me gusta aprender cosas. Soy miope, muy miope. Cedo el asiento y a veces adivino quién va a bajar y me acerco. Si no sé algo, lo invento, lo digo seriamente y la gente me cree. No sé cómo se cuentan los escalones. Me gustan Charles Bukowski y Truman Capote. Me enamoré de Salander. Regalo libros. Me da pánico ver mucha gente junta. Antes de afirmar algo, lo chequeo tres veces...»